Breve reseña:
En sus inicios al Karate se lo conoció con el nombre de Okinawa Te (el puño de Okinawa), nació como método de autodefensa, que era utilizado por los campesinos para defenderse de los Samurái, quienes operaban bajo las ordenes de sus amos recaudando un porcentaje de lo producido por los mismos en beneficio de su señor, puesto que en caso de revelarse los campesinos eran oprimidos o recibían un castigo corporal hasta que cumplieran con su paga. Al estarle prohibido tener armas como los Samurái, los campesinos tuvieron que desarrollar un método de autodefensa para su supervivencia, entrenaban a escondidas en cuevas y a altas horas de la noche, perfeccionando una técnica hasta el máximo de su potencial ya que en esa época la única elección era vivir o morir, teniendo solo una oportunidad; si fallaban morían.
En la actualidad frente a un contexto histórico diferente la esencia del Karate se mantiene, sin embargo su finalidad cambia: nuestra batalla no es afuera; sino en nuestro interior, luchando por ser mejor cada día.
Podría ser tomado como un deporte, con la consecuencia de que al hacerlo se deformaría esta disciplina, perdiéndose su esencia original, o sea el real sentido del Karate: la autodefensa y auto superación .
El recorrido por el camino del Karate permite comprender su amplitud y no tan solo lo visual que ofrecen los golpes y bloqueos, sino también su filosofía de vida. Es una disciplina de auto superación constante, que nos permite un crecimiento interior, nutriendo nuestro espíritu de buenos valores y fortaleciéndonos de manera integral (cuerpo, mente, espíritu).
Las puertas de la Escuela están abiertas para todo aquel que este dispuesto a iniciar el camino del Karate, con conciencia, esfuerzo y disciplina.


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